jueves, 7 de octubre de 2010

FISCAL DEL MAYOR



El Excmº Sr. D. Jorge Sena Argüelles, Fiscal de Sala Emérito del Tribunal Supremo, Delegado para la Protección y Defensa de los Derechos de las Personas Mayores recibió el pasado día 5 de octubre el PREMIO QUIJOTE 2.010, que la Asociación de Mayores Pablo Iglesias, concede anualmente a personas relevantes de la sociedad madrileña que se hayan destacado por su labor en pro del Colectivo de las personas mayores y también para celebrar el “Día Internacional de las Personas Mayores”, fijado en el día 1º de octubre.

Son muchos los méritos profesionales del señor Sena Argüelles, que revestidos con sus cualidades humanas y su constante preocupación por avanzar hacia una sociedad para todas las edades que incluya el objetivo de que las personas de edad tengan la oportunidad de seguir contribuyendo a la sociedad para lo cual es necesario eliminar todos los factores excluyentes o discriminatorios en contra de esas personas.

Y también para que se haga efectiva la Ley de Dependencia para que nuestros mayores reciban la calidad asistencial que se merecen, porque los más necesitados deben ser lo primero… son atributos más que suficientes para ser merecedor de este premio.



Aurora Camino, Emilio Jorrín, Jorge Sena, Juan Julián Elola

Por qué la Asociación de Mayores Pablo Iglesias hemos elegido a nuestro hidalgo más universal de toda la literatura como imagen de este premio?:

Es sabido que Don Quijote ha sufrido, como cualquier obra clásica, todo tipo de interpretaciones y críticas:

Así por ejemplo el propio Miguel de Cervantes proporcionó en 1615, por boca de su fiel escudero Sancho, el primer informe sobre la impresión de los lectores, entre los que «hay diferentes opiniones: unos dicen: 'loco, pero gracioso'; otros, 'valiente, pero desgraciado'; otros, 'cortés, pero impertinente'.

En los tiempos del Romanticismo, también en el ámbito de la ideología política, tuvo sus interpretaciones y don Quijote para los románticos conservadores representaba la renuncia al progreso y la defensa de un tiempo y unos valores sublimes aunque caducos, como los de la caballería medieval y los de la España imperial de Felipe II, y para los liberales, la lucha contra la intransigencia de esa España sombría y sin futuro.

A partir del siglo XIX, el personaje cervantino se convierte en un símbolo de la bondad, del sacrificio solidario y del entusiasmo. Representa la figura del emprendedor que abre caminos nuevos. Un Don Quijote que encarna toda una moral que, además de altruista, es plenamente ejemplar. Un héroe de la bondad extrema y un espejo de la maldad del mundo.






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