domingo, 22 de febrero de 2009

CARNAVAL

CARNAVAL


Con esta denominación se define al periodo de tiempo que precede a la Cuaresma y más en concreto a los tres días que preceden al “miércoles de Ceniza”: Domingo de Carnaval (denominado también “domingo gordo”), Lunes de Carnaval y Martes de Carnaval o Antruido.
Y el Domingo de Piñata que aunque es el primer domingo ya de Cuaresma se festejaba como los días anteriores.

Los carnavales, tienen en cierto modo, algún elemento de rebeldía, de reivindicación de los sentimientos del pueblo llano frente a la moral hipócrita de la oligarquía de antaño, y en algunos lugares, han trascendido su propia incidencia popular, convirtiéndose en una importante manifestación turística. Piénsese en diversos lugares de España, como los Carnavales de Tenerife, Cádiz, o el mismo Madrid, por citar solo unos pocos ejemplos, o los Carnavales de Venecia o los de Río de Janeiro y tantos otros.

Estas fiestas profanas, han sido siempre una de las muestras más significativas de la tradición popular, a pesar, claro está de la repulsa de la Iglesia a su celebración y en España, han sufrido diversas etapas de prohibición a través de la historia. Una de ellas, ha sido bien conocida por nosotros, que yo somos mayores, durante la era franquista y que fueron felizmente recuperados con la llegada de la democracia.

Los Carnavales, en mi opinión son ante todo “un mundo al revés”: El hombre se viste de mujer, la mujer se viste de hombre, el médico quiere ser el paciente y éste a su vez quiere convertirse en el popular “matasanos”. Dicho de otro modo, durante Carnaval se borraban las distinciones jerárquicas, la vida cotidiana se parodiaba y la lógica original de las cosas se invertía.

Madrid, ha sido diferente en muchos aspectos de la vida ciudadana, con respecto a otras localidades de España, sencillamente por la condición de Villa y Corte, y es bien sabido que el pueblo llano madrileño ha vivido durante centurias, al margen de la vida palaciega. Esta condición lógicamente es aplicable a toda su cultura tradicional y a sus fiestas populares y de una manera muy especial la celebración de los Carnavales.
De tal suerte que mientras en la Corte y en los salones palaciegos se celebraban trepidantes bailes de máscaras llenos de lujo y refinamientos y se ponían en escena en los teatros y corrales comedias burlescas y se ridiculizaban a personajes de todo tipo, en los llamados barrios bajos disfrutaban de una manera más primitiva y radical, por ejemplo, el popular combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma (ver El arcipreste de Hita,”libro de buen amor”). Don Carnal es la personificación del periodo de vida mejor en donde se come y se bebe a triscapellejo y Doña Cuaresma, es la época de ayuno, de austeridad y de sacrificio en donde se prohíbe comer carne.


Entre las manifestaciones carnavalescas madrileñas destacan con luz propia temas como el conocidísimo “Entierro de la Sardina” y a menor escala el “Manteo del pelele” y la “Corrida de gallos”. Temas todos ellos ámpliamente popularizados y reseñados por pintores de fama mundial como el gran Goya, Gutiérrez Solana y otros.



Escritores de reconocido prestigio, tanto extranjeros como de casa, han escrito muchas páginas sobre los carnavales madrileños. Veamos unos ejemplos:

El francés Beumarchais, en 1.764, escribe:
“Madrid, presenta la más fiel de las Saturnales romanas, la cantidad de alimentos que se consumen y la desenfrenada licencia que impera en la iglesia bajo el nombre de alegría, son increíbles... El pueblo organiza un gran estruendo con calderos, pitos, castañuelas y tambores. En la fiesta, todo está permitido, gritos, saltos, cantos, insultos...”.

Por su parte el Barón Charles Davillier escribió a mediados del siglo XIX, en tiempos del Madrid isabelino, cosas como esta:
“ Durante el Carnaval, Madrid bulle con la animación de fiesta grande. Se olvidan los problemas y los madrileños de todas las clases sociales, ocultos por disfraces y máscaras, salen a la calle con el único objeto de divertirse sin cortapisas...
Los madrileños se gastan, sin duelo, hasta el último real de sus ahorros y a pesar de la tremenda miseria que reina en Madrid, no falta quien gaste más de lo que puede..”


EL ENTIERRO DE LA SARDINA

Es éste el acontecimiento más importante de los Carnavales madrileños, además es de casa, ciertamente ya se hace en muchos lugares de España, pero nació aquí en los Madriles, así que quien dice que Madrid no tiene cultura tradicional propia, no está bien informado, porque tiene muchas otras cosas propias, pero de momento baste con este “botón de muestra”.

Hay varias versiones del Entierro de la Sardina, pero la más admitida por todos los estudiosos del Carnaval madrileño, es la que recoge que en tiempos del reinado de Carlos III, se recibió un cargamento de sardinas en mal estado y el monarca dió orden de enterrarlas, y los madrileños con gran humor decidieron salir a la calle en una gran fiesta y humorada y enterrar a las sardinas putrefactas.

Otras versiones menos verosímiles recogen que le viene el nombre de la media parte del cerdo estazado que se denominaba en la época "sardina" y se "enterraba" porque al entrar en Cuaresma no se podía comer carne.
También se dice que a Don Carnal lo que más le disgustaba era el pescado porque es el símbolo de la Cuaresma. Una cuarta versión es que le viene el nombre de la costumbre de tomar una sardina a las once de la mañana en algunos trabajos. Y por fin una quinta y última es porque a un ministro del citado Carlos III, de nombre Jerónimo Grimaldi, se le apodaba “El Sardina”.

Se ha celebrado en varios lugares y sabemos que hasta el año 1.916 se vino celebrando en la Pradera del Canal, lo que hoy conocemos como Parque de la Arganzuela y que también se denominó Dehesa de la Arganzuela. De ahí se llevó a la Pradera del Corregidor, frente a la Ermita de San Antonio de la Florida, en las cercanías de la popular Fuente de la Teja, y por fin se pasó a la Casa de Campo, en la zona que se denomina La Fuente de los Pajaritos.



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2 comentarios:

David Carrascosa dijo...

Y ahora, amigo Emilio, a ser bueno y recatado.

Buena semana!

Ricardo Márquez dijo...

Muy bueno el artículo. Sirva como complemento el nuestro:
http://historias-matritenses.blogspot.com/2009/02/carnaval.html

Un saludo.
Ricardo.